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![]() Supérate y conciliaParece propio de nuestra sociedad estar en crisis, aunque antropológicamente es la capacidad de organización social la que nos permite vivir en paz con nosotros mismos. Eso es tan así como no. Observamos y oímos continuas catástrofes, cifras o innumerables estadísticas. Números que asustan, paralizan y enmudecen. Eso también es nuestra sociedad.
Hoy día en España hablamos de crisis y no tenemos que buscar mucho para encontrarnos con este escenario en muchos sitios del mundo. Lo preocupante de este constante estado, es la reacción que genera en su población, muchas veces no hace más que sembrar terror y parálisis. Y justamente el punto de anclaje es ahí.
Mientras permanecemos en el miedo, enmudecidos, corremos el riesgo de no hacer nada. La inmovilización es una constante en nuestra sociedad, escuchamos frases como “tememos perder nuestro trabajo”, o “que las cosas se pongan peor”, “ahora que las cosas van tan mal hay que cuidar ¿En qué sentido? El sentimiento de inseguridad es una de las peores sensaciones que puede tener el ser humano para enfrentar un proyecto, una crisis o simplemente el futuro. Generalmente lo que provoca es una sensación de invalidez, de inmovilidad y de enmudecimiento. Es decir, dejamos de hablar y de hacer, dejamos de elegir. Se siembra una sensación de inestabilidad que mantiene anestesiada a nuestra real capacidad de acción y reacción. En un sentido estricto, lo traumático de esto es el silencio, es no poder hablar, es no poder expresar ni ser. Es perder la capacidad de decidir como persona el tipo de vida que queremos tener, el trabajo que queremos desempeñar y cómo. Es real la crisis, es real la destrucción ambiental, pero también es real que mientras hacemos de esto algo traumático, no podemos hacer nada, cuando justamente de lo que se trata es que estemos conscientes, seamos honestos, afiliemos nuestras lealtades personales y sociales para que la situación mejore. La inestabilidad forma parte de nuestra vida y entorno, pero si esa justamente es la única certeza que tenemos, nuestro desafío puede estar en centrarnos en lo que dentro de cada uno de nosotros podemos hacer para reforzar nuestra capacidad de elegir, de crear, y de ser, nuestros propios valores, confiando en nosotros mismos y en lo que podemos ser capaces de construir. Te invito a trabajar tus propios miedos, tus límites internos., ya que esto es social pero también personal. Es hacerte cargo de tu propia realidad. Esta es mi tercera invitación. karincruz@conciliamos.es |
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